viernes, 27 de enero de 2012

Me gusta la Gente que Vibra

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace en menos tiempo de lo esperado.

Me gusta la gente con capacidad para medir las consecuencias de sus acciones, la gente que no deja las soluciones al azar.

Me gusta la gente estricta con su gente y consigo misma, pero que no pierda de vista que somos humanos y nos podemos equivocar.

Me gusta la gente que piensa que el trabajo en equipo, entre amigos, produce más que los caóticos esfuerzos individuales.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos serenos y razonables.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza de reconocer que no sabe algo o que se equivocó.

Me gusta la gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente; a éstos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no fallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente que trabaja por resultados. Con gente como esa, me comprometo a lo que sea, ya que con haber tenido esa gente a mi lado me doy por bien retribuido.

M-B

fragmento del libro "escucha pequeño hombrecito" o mujer tambien aplica

Uno de mis libros de cabecera…

De “Escucha hombre pequeño” o mujer pequeña, se ajusta a los dos.

Imagínate, pequeño hombrecito, ¿cómo se sentiría un águila que estuviese empollando huevos de gallina? En un principio el águila piensa que está empollando pequeñas águilas que irán a tomar un tamaño idéntico al suyo, pero resulta que siempre son pollos. Desesperada, el águila espera que los pollos todavía puedan llegar a ser águilas. El tiempo pasa y resulta que finalmente, son gallinas cacareantes.

Entonces, nace en el águila la tentación de comerse a los pollos y gallinas de una sola vez. Sólo un pequeño resto de esperanza le impide hacerlo. La esperanza de que algún día surja del bando de pollos una pequeña águila capaz de medir la distancia a partir de las cimas de las montañas, de detectar nuevos mundos, nuevas formas de pensar y de vivir. Y sólo esta esperanza impide al águila triste y solitaria devorar a los pollos y gallinas, que ni siquiera se dan cuenta de que ella los sustenta y acoge, que viven en un escarpado peñasco, muy arriba de los valles oscuros y húmedos.

Nunca verán a la distancia como el águila solitaria. Se limitarán a engullir lo que el águila, día tras día, les traiga de alimento. Se dejarán calentar bajo sus poderosas alas siempre que llueva o truene, mientras ella soporta la tempestad sin protección alguna.

O llegaron a tirarle piedras por la espalda en los peores momentos; al darse cuenta de esto, su primer impulso fue de despedazarlos, pero, pensándolo mejor, se llenó de compasión. Esperaba todavía que algún día hubiera de surgir, de entre los miopes pollos cacareantes, un águila pequeña, capaz de acompañarlo.

Hasta hoy, el águila no ha desistido, de modo que continúa criando pollos.

Tú no quieres ser águila, pequeño hombrecito, y es por eso que eres devorado por los buitres, tienes miedo de las águilas y es por eso que vives en grandes manadas.

Porque algunas de tus gallinas empollaron huevos de buitre, y los buitres se convirtieron en tus jefes, entonces, contra las águilas. Las águilas desearían haberte llevado más lejos, más alto. Los buitres te enseñaron a comer cadáveres, a contentarte con algunos granos de trigo y a berrear: "¡VIVA EL
GRAN BUITRE!".

Y a pesar de tus privaciones y de tu condenación masiva, sigues teniendo miedo de las águilas que protegen a tus pollos.

Construiste sobre la arena tu casa, tu vida, tu cultura, tu civilización, tu ciencia y técnica, tu amor y tu educación infantil.

No lo sabes, pequeño hombrecito, ni quieres saberlo y destruyes al gran hombre que intenta decírtelo. En tu agonía son siempre las mismas cuestiones las que te afligen:
"Mi hijo es obstinado, destructivo, de noche tiene pesadillas, no logra concentrarse en su trabajo escolar, sufre de estreñimiento, tiene mal color, es un niño cruel, ¿qué he de hacer? ¡Ayúdenme!".

O: "Otra guerra, después de haber luchado en una que debería poner fin a todas las otras, ¿qué podemos hacer?".
O: "La civilización de que tanto nos enorgullecemos está por decaer en un proceso de inflación. Hay millones de personas con hambre, gente que mata, roba, destruye y abandona toda esperanza. ¿Qué habremos de hacer?".
"¿Qué habremos de hacer?", es tu interrogación milenaria.

 El destino de toda adquisición cultural importante en la cual prevalezca la verdad sobre la seguridad, es la de ser ávidamente devorada por ti y en seguida defecada.

Muchos fueron los hombres con coraje y solitarios que te dijeron lo que deberías de hacer. Y siempre distorsionaste lo que te era comunicado, siempre los llevaste a la amargura y la destrucción. Siempre les tomaste la palabra por el lado equivocado, prefiriendo como regla de la vida el pequeño margen de errores, en vez de la gran verdad; en el cristianismo, en la formación socialista, en el concepto de soberanía popular, en todo lo que tocaste, pequeño hombrecito. Preguntas: ¿por qué es así? No creo que tomes la cuestión en serio y me vas a odiar cuando escuches la verdad: construiste tu casa sobre la arena y proseguiste así a lo largo de los siglos, porque eres incapaz de respetar la vida, porque hasta el amor de tus hijos destruyes antes de que haya podido florecer; porque no soportas ninguna forma de espontaneidad, ningún movimiento libre, vivo y natural. Y porque no puedes tolerarlo te da pánico y preguntas:

"¿Qué irá a decir el señor Pérez?"

Eres cobarde en tu actividad intelectual, porque la actividad intelectual, la vitalidad y el movimiento son parte de tu cuerpo y tú temes a tu cuerpo; muchos fueron los grandes hombres que te decían: escucha a tu voz interior -sigue la verdad de lo que sientes- venera tu amor, pero tú no prestaste atención a tales palabras.

Fueron palabras perdidas en el desierto, apelaciones solitarias que mueren en tu selva desolada, pequeño hombrecito.

W-R

jueves, 26 de enero de 2012

SOMOS LO QUE SOMOS

Un rey fue hasta su jardín y descubrió que sus árboles,
arbustos y flores se estaban muriendo.

El Roble le dijo que se moría
porque no podía ser tan alto como el Pino.

Volviéndose al Pino, lo halló caído porque
no podía dar uvas como la Vid.

Y la Vid se moría porque no podía florecer como la Rosa.

La Rosa lloraba por no ser fuerte y sólida como el Roble.

Entonces encontró una planta,
un Clavel floreciendo y más
fresco que nunca.

El rey le preguntó: ¿Cómo es que creces
tan saludable en medio de este jardín mustio y sombrío?

La flor contestó:
Quizás sea porque siempre supuse que cuando me
plantaste querías claveles.

Si hubieras querido un Roble,
lo habrías plantado.

En aquel momento me dije:
Intentaré ser Clavel de la mejor manera
que pueda y heme aquí el más
hermoso y bello clavel de tu jardín."


Así a veces nos pasa a nosotros ……
Vivimos marchitándonos; en nuestras
propias insatisfacciones, en nuestras
absurdas comparaciones con los demás...

Si yo fuera, si yo tuviera, si mi vida fuera...
Siempre conjugando un futuro incierto, en vez del presente
concreto, empecinados en no querer ver, que la felicidad
es un estado subjetivo y voluntario.

Podemos elegir hoy, estar felices con lo que
somos, con lo que tenemos o vivir amargados
por lo que no tenemos o no podemos ser.

Sólo podremos florecer el día que aceptemos
que SOMOS LO QUE SOMOS....que Dios nos hizo
únicos e irrepetibles, y que nadie puede hacer
lo que nosotros venimos a hacer.

Lluvia-reina del norte

(asi es su pseudonimo)

miércoles, 25 de enero de 2012

Hoy no quiero saber de ti

Hoy no quiero saber de ti, no quiero tenerte frente a mí, mi vida es perfecta, todo está en orden, tranquila, trabajo, familia, economía, todo es perfecto.
Mis amistades me buscan, invitaciones a salir, cine, café, comidas, salidas a muchos lugares, como debe ser, como deben estar las cosas.
Siento tranquilidad y así quiero vivir.
Poco a poco se van alejando mis demonios.
Me he hecho mil juramentos de no responderte, no decir nada, mantenerme en silencio para ti. Por fin estoy donde quiero y como quiero.
Sé que suena mi comodidad a conformismo, a tibieza, pero eso quiero ahora, no hacer nada, las marcas de quien me tomo de la mano, lo hizo tan fuerte que dejo una huella en ella y no sé si quiero tomar la tuya, si hay razones para dejar lo que soy y poder tomarte.
Pero veo tu foto, tu sonrisa, recuerdos de nuestras charlas, llenan mi mente de sueños, pensamientos, planes que sin que tú los sepas ya hice para nosotros, caminar, reír y muchos más que están esperando ser realizados juntos.
Veo tu foto y lucho por no decirte nada, pero me ganas, me vences, me haces querer tu abrazo, todo lo que me da fuerza frente a ti es debilidad.
Tienes el toque de un mago para generar en mi la sensibilidad y sencillez de hablar, de decir, de responder. ¿Cómo puedo detenerme ante eso? ¿Cómo puedo detenerte ante esto?
Te descubro, en tus debilidades que me dan fuerza, pero mis debilidades hacen que quiera tus brazos y salir huyendo, o ser invisible y quedarme junto a ti, sin que me veas, quedarme en silencio junto a ti, verte trabajar, leer, escribir, pensar, solo verte en silencio, y ver que roba tu atención y hace que dejes de pesar en mi, y en ese momento saber que estamos bien.
Que seas un caballero como siempre y por momentos dejes de serlo, solo para mí. Seas solo un hombre que responde a lo que soy, que despierte tu mente y todo lo que eres por mí.
No puedo dejar de hablarte y de saber de ti, de tus locuras, tus pensamientos, de lo que haces y que no estás quieto un minuto, estas generando, corriendo y me da miedo en esa carrera no estar a tu ritmo.
Eso me da miedo, temor de poder ir a tu paso, caminas y te detienes, ¿cómo logras eso?
¿Puedo ser parte de ti? Admiro lo que eres y haces, te veo comprometido con lo que eres y eso no es muy común, he visto quienes tropiezan y tropiezan sin detenerse, tú estoico esperas, miras, analizas, respondes.
Eso me agrada y me hace pensar mejor mis respuestas, no quedarme con una conversación de monosílabos, sino enfertarte y ver detrás de esa fortaleza y seguridad lo que eres.
Sé que detrás de tu fuerza hay cosas lindas y cuando llegue ese lugar no podrás detenerme ni detenerte, se qué esperas a distancia, respetuoso, y quiero…
Pero mejor espero que queramos juntos…
K Eco

martes, 24 de enero de 2012

Tienes que recordar que Te Amo

Después del terremoto en Turquia, cuando los rescatistas comenzaron a buscar sobrevivientes entre las ruinas de la casa de una joven mujer, vieron el cuerpo de ella por uno de los orificios de las ruinas de la casa. Les pareció extraña la postura del cuerpo, estaba sobre sus rodillas y su cuerpo hacia adelante como cua ...ndo una persona se arrodilla para adorar, con el rostro hacia el suelo; su cuerpo estaba inclinado hacia adelante y sus manos estaban sujetas a algún objeto. El peso de la casa quebró su espalda y su cuello. Con mucha dificultad, el líder del equipo de rescate puso sus manos y brazos para ver si la mujer aun estaba con vida. Pero la dureza del cuerpo y la temperatura del mismo, anunciaban que la mujer había muerto. El tenía la esperanza de que la mujer aun estaría con vida. Él y su equipo salieron de las ruinas de la casa para seguir su trabajo en busca de más víctimas. Por alguna razón, el líder del equipo sintió una necesidad enorme de regresar a donde el cuerpo de la mujer se encontraba. Una vez más se arrodilló y puso sus manos en el espacio que les permitía alcanzar el cuerpo y decidió de revisar debajo de ese cuerpo sin vida. Instantáneamente empezó a gritar: "¡Un niño! ¡Hay un niño aquí!" El equipo entero regresó para cuidadosamente remover los escombros alrededor del cuerpo de la mujer. Ahí encontraron un niño de 3 meses de edad envuelto en una frazada estampada con flores debajo del cuerpo de la madre. Obviamente , la mujer hizo su ultimo sacrificio por salvar a su hijo. Cuando la casa comenzó a caer, ella uso su cuerpo para proteger a su hijo. El pequeño niño aun dormía cuando el equipo lo levanto de los escombros. El doctor del equipo vino enseguida a revisar al pequeño. Una vez que abrió la frazada, vio un celular dentro. Había un mensaje de texto en la pantalla que decía: "Si puedes sobrevivir, tu tienes que recordar que TE AMO". El celular pasó por cada uno de los miembros del equipo de rescate. Cada persona que leyó el mensaje, no pudo más que llorar. "Si puedes sobrevivir, tu tienes que recordar que te AMO". Cuán grande es el amor de una madre por su hijo!!!
Noticia del mundo...

domingo, 22 de enero de 2012

Carta a Mafalda de su amigo Miguelito

Querida Mafalda:

En este día tan especial me acordé de tu cumpleaños...

¡Cómo pasa el tiempo!

Nacimos en el corazón de un país que soñaba.

¡Cuantas utopías! ¡Cuantos deseos de crecer, de mejorar las cosas!

Nos tocó convivir con un tiempo de hombres creativos: Luther King, Che Guevara, Juan XXIII, John Kennedy; nos trasmitieron el sentido de la justicia, el valor de los sentimientos, la maravillosa aventura de pensar con la propia cabeza...

Ayer me preguntaba por nuestra amiga Libertad, aquella pequeñita que un día encontraste en una playa, no me acuerdo si era Santa Teresita o Mar del Tuyu, me acuerdo todavía cuando la presentaste a tus padres...

Era vivaracha y quemadita por el sol de febrero.

¿Donde vive Libertad? ¿Es verdad que la mataron durante la dictadura?

Dicen que la torturaron y su cuerpo desapareció en el Río de la Plata....

Me cuesta pensar que se murieron sus sueños. ¿Y si vive? ¿Estará filosofando sobre la fragilidad de las cosas y el sentido de la vida?

¿Qué fue de Susanita? ¿Se casó? ¿Pudo realizar su vocación de ser madre?

La imagino viviendo en alguna ciudad de provincia, paseando del brazo del marido (un hombre bajo y calvo) en una tarde de verano, contenta con sus hijos y cuidando el primer nieto, realizada como tantas comunes mujeres...

Supe de Manolito, que perdió sus ahorros durante el corralito y no soportó tanta crisis. Los últimos días lo vieron cabizbajo, murmurando palabras incoherentes, abandonado como un mendigo en una estación de trenes, triste y abatido como tantos...

Se que Felipe vive en La Habana, que probó con el cine, que tiene un taxi y que habla a los turistas de Fidel y de la revolución con el mismo entusiasmo de cuando vivía en Buenos Aires...
   
A Guille, tu hermano, lo escuche tocar, hace poco, en la Scala de Milano. Vive en Ginebra, nunca se arrepiente de haber emigrado en los últimos años de Alfonsín, me contó que es feliz con su nueva pareja...

Y vos, querida amiga, ¿cómo estás?

Hace tanto tiempo que no tengo noticias tuyas.
Sé, por otros, que seguis escuchando la radio, que lees los diarios del mundo, que te duele el Irak como te dolía Vietnam, se que trabajas para la FAO por los pueblos del hambre, que estás indignada por la prepotencia de Bush.
Me llegó tu pedido para juntar medicinas para los Médicos sin Fronteras, se que siguen las reuniones en tu casa de París, que estas confundida, inquieta y preocupada por el futuro del mundo...
En fin, Mafalda, se lo suficiente como para saber que seguis viva, viva en el alma, niña como siempre...

De parte mía sigo escribiendo siempre, renegando porque me falta tiempo; creyendo, como siempre, en el valor de la sinceridad, perdiendo oportunidades por manifestar mis ideas.

Algunos días estoy triste y deprimido, pero puede siempre más la alegría que la tristeza...

El mundo no mejoro mucho desde la época en que vivíamos juntos en nuestra patria.

A veces, cuando miro el globo terráqueo, encuentro tu mirada, pienso en todos aquellos que lo miran como vos, en los ojos de los que protestan, de los que no se conforman, y de los que viven en la atmósfera del optimismo y de la justicia..

Esos ojos, junto a los míos, te desean un buen día, querida amiga, por otros cuarenta años tan intensos y jóvenes como los que has vivido.

Un beso grande de tu amigo que te quiere como siempre.

Miguelito.

Charlando

Charlando
Hablemos
No de amor, no de ternura,
Pasión o deseo.

Háblame de ti
¿Quién eres?, ¿Qué haces?
Después de mí,
Del nosotros.
Hablemos de lo que sea,
Pero hablemos siempre…
C A P

sábado, 21 de enero de 2012

Sin maletas

Comparto este texto que llegó a las puertas de esta redacción jeje espero les guste.
Gracias por sus comentarios y nutrir este blog...

Sin  maletas
Me he dado cuenta que me enseñaron a cargar muchas cosas, decía mi abuela que tenia que ser muy precavida y traer lo necesario para cualquier emergencia, y lo único que hizo fue que trajera mis bolsas, maletas y mi vida llena de cosas que no ocupo y cada día me estorban más.
Traigo en mi bolsa medicina que ya ni recuerdo para que sirve, peine espejo y maquillaje de 24 horas que todavía no se por que traerlo, sino lo ocupo y si podría seguir recordando en mi en mi bolsa, las bolsas y maletas de mis amigas y mi madre y demás mujeres que conozco.
Una de ellas guardaba la envoltura de un dulce de su primer amor, ya no  se reconocía nada solo un pedazo de papel sin color y manchado por los años.

También en mi vida traigo o traía muchas cosas que ya no que ya no se porque las guardaba y se han convertido en un enorme ropero de cajones y cosas para colgar y que muy pocas me sirven, pero si pesan mucho.
Me di cuenta que cuenta que traía guardado  un rencor por una amiga y no recuerdo por que, sólo se que por algo no debía hablarle. Irónico, ¿no?
Me doy cuenta de que estoy guardando muchas cosas inútiles, dolores, rencores y cosas que he etiquetado con el alias de “falsas amigas” y muchas más con la etiqueta de “hombres” que no me deja guardar cosas nuevas,  que solo me han hecho comparar y complicarme mi existencia, muchos de ellos o ellas ya no están en mi vida, y yo como tonta sigo cargándolos.
Que bien se siente salir a la calle solo con lo que cabe en mi pantalón; aunque no todos los días puedo hacerlo, intentaré que sean más días así. Lo mismo haré con mis recuerdos.
Dejar los más lindos, pero como un recuerdo y no como un obstáculo que o me deja conocer nada nuevo, dejar como dice un gran hombre de bella sonrisa, que la vida me sorprenda y poner las cosas en su sitio.
 Los recuerdos a su lugar, donde no me hagan daño y pueda vivir cosas nuevas. Creo que merezco y necesito eso, salir solo por salir, sin que la memoria me controle en todo, como cuando era niña y si portando las cicatrices que mis caídas me han dado.
He visto amigas que desnudan sus cuerpos pero no sus recuerdos, y no salen de ahí. Convierten a muchos en eso, un recuerdo, de unas horas, de una noche y nada más.
Otras guardamos cosas y recuerdos que sí los hombres supieran caerían de un infarto fulminante al suelo. Momentos tan breves y cortos que ocupan mucho espacio en mis maletas y mi bolsa.
Que complicado es cuando tengo que mudarme, mi ropa, libros en unas cajas caben, pero mis recuerdos en especial los malos que complicado ha sido sacarlos, aunque como decía de algunos ya ni recuerdo por que los guarde.
Quiero salir sin tantas cosas, poder subir y bajar sin tanto peso. Poder mostrarme ante él sin ropa ni recuerdos que me hacen daño, por que quiero que con él sean muchos nuevos y no solo recuerdos,  sino momentos, y sacarlos como un álbum  de fotos cuando seamos viejitos.
Ayúdame a juntar muchos recuerdos y un día sentarnos juntos con nuestras vidas desgastadas a verlos y que sean tantos que necesitemos otra vida para recordarlos todos.
K-Eco

Soy una heroína...

Soy una heroína
Hoy le dije al despertador cinco minutos más y no me hizo caso, corrí como rayo para estar lista, me dije: “báñate rápido, arréglate el cabello y maquíllate, hoy hay cosas importantes en el trabajo”, un desayuno rápido y el café hasta la oficina.
Salí corriendo, tome el autobús y luche por alcanzarlo, la mirada del chofer me hizo darme cuenta que me veía bien, aunque sus ojos querían traspasar mi ropa,  un poco incomoda pero lista, en el camión no hay lugares, hago uso de mi fuerza para sostenerme, mi bolsa y portafolios llenos, mentalmente hago un recuento de lo que traigo: cartera, maquillaje, perfume, dulces y otras cosas que no recuerdo cuando llegaron ahí, sí todo sigue en su lugar, otras mujeres llevan al igual que yo sus bolsas y pendientes, algunos duermen, que bien me caerían 5 minutos de sueño.
Bajo corriendo y llego a mi escritorio, mil recados, pendientes para el día, con mi mirada veloz leo lo más urgente, suena el teléfono, enciendo la computadora, mi jefe habla, ruido, voces, miradas…  ¿Cómo estas? Me llego el catalogo, ¿Dónde vas a comer hoy?  Señorita, ¿ya tiene todo listo para la junta? Voces y miradas tratan de tirarme, pongo mi escudo y pienso: “es hora de un café” sonrío y camino, leyendo mis pendientes, mi súper mente acomoda todo en su lugar, por fin… café, sin crema y poca azúcar, necesito bajar.
Resuelvo el día, salvo tres veces a mi jefe, cinco a mi amiga, ¿Dónde tiene la cabeza? Su novio no es tan guapo. Suena mi teléfono móvil, preguntas largas, respuestas cortas: “sí, ya compré todo, todo bien mamá” de reojo me veo e el reflejo del vidrio de una ventana, mi cabello no esta como quiero, pero mi mano se encarga de ello, poniéndolo a mi gusto, creo que me hace falta un corte.
Leo, escribo, respondo a la velocidad de la luz, es hora de comer, llega mi amiga, hace que me ponga a pensar porque los hombres solo ven nuestro exterior, su maquillaje se ve a kilómetros, me pongo mis lentes para que no se de cuenta. Es hora de las noticias mientras traen la sopa y el guisado, ella dice: “supiste que X ¿está saliendo con su jefe?
Al chofer le gusta X, no sé porque no salen; ¿viste a fulanito que bien le queda ese pantalón? Mientras trato de recordarlos mi mente se va más lejos de ese comedor, de mi oficina… y mi mente me hace confirmar al oírla hablar, por qué los hombres prefieren a las brutas.
Regreso a la oficina, nada interesante, un cigarro ayuda a volver y esperar la hora de salida, un mensaje a mi teléfono, de ese que su madre no le dio una buena nalgada de chiquito y sólo sabe quitar el tiempo, ¿Cuándo será su cumpleaños? Para regalarle un diccionario.
Salgo a casa, pensando ¿Dónde estas?
Miradas en el camino que quieren traspasar mi ropa, nadie a quien querer quitarle la suya. Camino, respiro, esperando encontrarte en la puerta de mi casa, pero sé que estas lejos. Enciendo mi computadora, mientras me pongo cómoda, me quito el traje de súper  héroe, para estar lista para ti, un poco de café para la charla, prepararme para leerte, abro mi página y te leo, me haces sonrojar, me haces reír, sabes hacer que olvide a mis archienemigos junto a mis zapatillas, fuera el maquillaje y demás enemigos de mi día, trafico, ruido, voces, miradas; contigo puedo ser solamente yo, con un pants y sudadera, el cabello recogido, la sonrisa de tu foto y tus palabras me dicen que eso no hace falta.
Puedo ser yo contigo, sin trajes de heroína.
K- Eco
(gracias por compartirme estas lineas K- Eco... Char)

viernes, 20 de enero de 2012

poema de la culpa

Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.


Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.
Ella fué como un agua callada que corría ...
Su es culpa tener sed, toda la culpa es mía.


Perdónala Señor, tu que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
Su alma era transparente como un vaso vacío:
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.


Pero, ¿cómo no amarla, si tu hicistes que fuera
turbadora y fragante como la primavera?
¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?


Trataré de rechazarla, Señor, inutilmente,
como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.


Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dió su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
Ella no fue culpable, Señor ... ni yo tampoco!


La culpa es toda tuya, porque la hicistes bella
y me distes los ojos para mirarla a ella.
Si. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.


Es tan bella, Senor, y es tan suave, y tan clara,
que sería pecado mayor si no la amara.


Y por eso, perdoname, Señor, porque es tan bella,
que tú, que hicistes el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tu también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

J-A-B