sábado, 29 de diciembre de 2012

BALANCE del AÑO

Mi percepción, a medida que envejezco, es que NO HAY AÑOS MALOS.
Hay años de fuertes aprendizajes y otros que son como un recreo, pero malos no son. Creo firmemente que la forma en que se debería evaluar un año tendría más que ver con cuánto fuimos capaces de amar, de perdonar, de reír, de aprender cosas nuevas, de haber desafiado nuestros egos y nuestros apegos.
           
Por eso, no debiéramos tenerle miedo al sufrimiento ni al tan temido fracaso, porque ambos son sólo instancias de aprendizaje.
            Nos cuesta mucho entender que la vida y el cómo vivirla, dependen de nosotros; el cómo enganchamos con las cosas que no queremos, depende sólo del cultivo de la voluntad.
Si no me gusta la vida que tengo, deberé desarrollar las estrategias para cambiarla, pero está en mi voluntad el poder hacerlo.
“SER FELIZ ES UNA DECISIÓN”, no nos olvidemos de eso.
            Entonces, con estos criterios, me preguntaba qué tenía que hacer yo para poder construir un buen año, porque todos estamos en el camino de aprender todos los días a ser mejores y de entender que a esta vida vinimos a tres cosas:
-         a aprender a amar - a dejar huella - a ser felices.
En esas tres cosas debiéramos trabajar todos los días, el tema es cómo; y creo que hay tres factores que ayudan en estos puntos:
- Aprender a amar la responsabilidad como una instancia de crecimiento. El trabajo sea remunerado o no, dignifica el alma y el espíritu y nos hace bien en nuestra salud mental. Ahora el significado del cansancio es visto como algo negativo de lo cual debemos deshacernos y no cómo el privilegio de estar cansados porque eso significa que estamos entregando lo mejor de nosotros.
A esta tierra vinimos a cansarnos...
-Valorar la libertad como una forma de vencerme a mí mismo y entender que ser libre no es hacer lo que yo quiero.

 
Quizás deberíamos ejercer nuestra libertad haciendo lo que debemos con placer, y decir que estamos felizmente agotados y así poder amar más y mejor.
- El tercer y último punto a cultivar es el desarrollo de la fuerza de voluntad, ese maravilloso talento de poder esperar, de postergar gratificaciones inmediatas, en pos de cosas mejores.
HACERNOS CARIÑO y tratarnos bien como país y como familia, saludarnos en los ascensores, saludar a los guardias, a los choferes de los micros, sonreír por lo menos una o varias veces al día. QUERERNOS.
CREAR CALIDEZ dentro de nuestras casas, hogares, y para eso tiene que haber olor a comida, cojines aplastados y hasta manchados, cierto desorden que acuse que ahí hay vida. Nuestras casas independientes de los recursos se están volviendo demasiado perfectas que parece que nadie puede vivir adentro.
Tratemos de crecer en lo espiritual, cualquiera sea la visión de ello.
La trascendencia y el darle sentido a lo que hacemos, tiene que ver con la inteligencia espiritual.
Tratemos de dosificar la tecnología y demos paso a la conversación, a los juegos “antiguos”, a los encuentros familiares, a los encuentros con amigos, dentro de casa. Valoremos la intimidad, el calor y el amor dentro de nuestras familias.
Si logramos trabajar en estos puntos - y yo me comprometo a intentarlo -, habremos decretado ser felices, lo cual no nos exime de los problemas, pero nos hace entender que la única diferencia entre alguien feliz o no, no tiene que ver con los problemas que tengamos, sino que con la ACTITUD con la cual enfrentemos lo que nos toca.Dicen que las alegrías, cuando se comparten, se agrandan.
Y que en cambio, con las penas pasa al revés: Se achican.
Tal vez lo que sucede, es que AL COMPARTIR, LO QUE SE DILATA ES EL CORAZÓN.
Y un corazón dilatado esta mejor capacitado para gozar de las alegrías y mejor defendido para que las penas no nos lastimen por dentro".

Fray M. M, Monje Benedictino

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Despertando, autor anonimo,sobre la vida y la vida despues de esta

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
-¿Tú crees en la vida después del parto?
- Claro que sí. Algo...
Debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
- ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
- ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

DESCONOCIDO

martes, 18 de diciembre de 2012

Algo sobre el fin de mundo…

Algo sobre el fin de mundo…

Como todos saben, el ambiente que se ha generado a raíz de las malas interpretaciones sobre las profecías mayas  y la intención de muchos querer encontrar un beneficio de todo esto, que lejos de generar claridad, causan temor, miedo e incertidumbre, notando todos los fenómenos naturales que no son solo de esta época, el ambiente general en el mundo, y demás situaciones que algunos han querido interpretar como catastrófico.

Presento estas líneas que espero sirvan a tener claridad de lo que sucederá para evitar confusiones y malas interpretaciones.

Cada fin de siglo, o milenio se da este fenómeno, que pretende generar temor, muchos grupos pseudo religiosos han dado fechas, incluso horarios.

Lo que los mayas predicen el final de un día galáctico, así como el planeta tarda 24 hrs  en dar una vuelta en su propio eje, y 365 días en dar la vuelta al sol, lo mismo sucede con la galaxia, que gira alrededor del universo.

 El calendario que nos rige  es el gregoriano, así como el pueblo judío lleva su propio calendario que también lo medimos en días, años, lustros siglos, etc., los mayas tenían un calendario que se mide en kines = días, de tal forma así como en el calendario gregoriano, marcamos 365 días= un año y 100 años un siglo, 1000 años un milenio, por absurdo que nos parezca, lo mismo existe en el calendario maya, marcado para el 21 de diciembre de 2012 el fin de un baktun=144000 kines, aproximadamente unos 5128 años del calendario gregoriano, que es la medida que marcan como un ciclo o vuelta completa del sistema solar en el universo.

De tal manera que sólo sucederá eso, como ha sucedido muchas otras veces, un giro completo, nada más, así que fuera temores, fuera ideas raras sobre estos temas.

Muchos queriendo lucrar y jugar con estas ideas contradictorias que espantan, confunden y generan situaciones que lejos de ayudar, engañan.

Desde la teología Católica,  “nadie sabe el día ni la hora, solo el Padre” (Mt., 24, 36), así que dejemos de generar temor, inicia un nuevo giro del sistema solar, nada se caerá, ni morirá, y así como nuestro día inicia a las 0 hrs., y termina a las 23:59, y comienza otro, lo mismo el año de 365 días, termina e inmediatamente después inicia otro, así pasará con este calendario maya, termina un ciclo o como algunos hay llamado un día galáctico e iniciará otro.

Programas de TV sobre este tema seguirán pero no debemos ni tenemos nada de que espantarnos, sólo saber que según el calendario maya somos parte de un nuevo día galáctico.

                                                                                                          Carlos Escorza Ortiz, Teólogo


sábado, 2 de junio de 2012

La princesa

Hace un tiempo escuche esta historia, un gran amigo me compartió y quiero retomarla, para algunos que pueden sentirse que algo no esta funcionado en sus relaciones de pareja, en conocer a alguien y sentir que las cosas no están al parejo.

La historia dice que: Había una princesa que era muy bella y muchos hombres de todo el reino la pretendían, ella iba desechando cada pretendiente, al ponerles pruebas que eran imposibles de lograr, de acuerdo a sus capacidades.
Un día llego un hombre pobre, sencillo y acepto el reto de la princesa, lo que ella le pidiera.
Al verlo pobre y sencillo, ella le pidió que pasara 30 días bajo el puente que estaba en la entrada al castillo, al pasar los 30 días si aguantaba sin salir de ese lugar ella aceptaría casarse.
El hombre acepto, se fue bajo el puente, a pasar los 30 días que ella había puesto en condición.
Comía y dormía bajo el puente, ella desde su ventana lo veía ahí, esperando pasar el tiempo, para cumplir su promesa, y ella pensaba que no podría soportar aquel hombre los días ahí.
Pasaron 3, 4, 5 días, el frío, el calor, la lluvia que soportaba, la hacían dudar de que pudiera aguantar, pero los días pasaban, el sentado bajo el puente.
Por momentos se veía desesperado, cansado, a los 15 días, ella seguía con la idea de que no podría aguantar.
Pasaron 20 días y el hombre seguía, ahí esperando bajo el puente soportando todas las inclemencias, mirando a lo lejos a la princesa, cuando ella salía, se asomaba por la ventana, caminaba por los jardines del castillo.
Ella lo miraba de lejos y se sorprendía de que pasaran los días y el siguiera ahí, cumpliendo la promesa.
Se veía desfallecer bajo el puente, ya habían pasado 28 días, y no se dejaba vencer.
Cuando llego el día 29, al atardecer, ella miraba desde su ventana al hombre, cuando él se levanto y salio de debajo del puente, ella sorprendida salio corriendo a verlo.
El hombre ya emprendía el camino a casa, cuando ella lo alcanzo y le pregunto.
-¿Por qué  te vas? ¿Qué paso? Estabas a punto de lograr el reto, la meta de los 30 días, ya habías podido aguantar 29, solo falto uno, ¿no pudiste más?
A lo que el hombre respondió:
-Durante todo este tiempo te demostré que soy capaz de responder a lo que tú quieres, pero en todos esos días, jamás supiste que era lo que yo quería o necesitaba.-
Ella sorprendida lo veía sin decir nada.
A lo que el siguió diciendo:
- tu egoísmo solo te permite ver tus caprichos, no eres capaz de ver para otro lado mas que a ti misma y tu sentir, te he demostrado que podía aguantar un día mas, pero nunca fuiste capaz de verme a mi, de saber que vivía, sentía o quería durante eso días, bajo el calor, la lluvia, el frío. Te demostré que soy capaz de ser y hacer lo que en tu  quieres, pero tu no eres lo que yo necesito.
La princesa bajo la mirada y lloro, él le dijo: no llores, mejor deja de seguir tus miedos, tus temores, tus caprichos.
Aquel hombre siguió su camino.

Sin duda un texto crudo pero real de muchas personas que solo buscan satisfacer a su propia persona sin ver hacia los que nos rodean… gracias hermano EMM


martes, 29 de mayo de 2012

La escultura

La escultura

Las mejores personas son aquellas que nos dejan su mensaje como una semilla dentro de nosotros, que con el paso del tiempo germina y nos brinda enormes frutos, de los cuales, se vuelven semillas para las demás personas. Una persona que implanta en nosotros una semilla de esperanza, alcanza la eternidad mediante su mensaje…



Hace tiempo, en una ciudad del norte de México; un escultor de edad avanzada del cual no se sabía mucho porque su vida ha sido muy enfocada a sí mismo, sus creaciones, su imaginación; fue contratado por el gobernador de esa ciudad para crear una escultura en homenaje a lo que él consideraba lo más puro de la humanidad: la esperanza. El escultor que tenía un estudio con grandes maestros literarios convertidos en libros y muchas herramientas de pintura, medito durante algunas noches y sus días bajo su ventana, ahí, observando la ciudad y poder lograr transmitir a su creación la esperanza. Observo todo lo que pudo observar pero veía caras tristes y caras con máscaras en dondequiera que él mirara.
Con cada día se daba cuenta del por qué el gobernador quería una escultura que denotara la esperanza, y era porque la ciudad ha perdido esa esperanza; y que la gente en esta ciudad no es feliz y finge ser feliz. El dinero, las preocupaciones, el amor artificial, las quejas mal hechas sin propuestas, la pérdida de valores y de sus letras; todo un compendio perdido que sólo la llegada de la esperanza salvara a esta ciudad.

En uno de esos momentos donde se dice que llega la inspiración, el escultor bajo a su taller y empezó a fundir bronce y hierro; realizó una estructura para su obra. Pasó varios días ahí metido hasta que terminó lo que él consideraba su mejor obra, su obra maestra. Habló con el gobernado de inmediato para informarle de que ha finalizado tan honorable tarea y al día siguiente llegaron unos hombres fuertes en un camión para llevarse la escultura bien envuelta en mantas blancas para colocarla en el centro de la ciudad.

El día de la develación oficial de la escultura que regresaría la esperanza a la ciudad, hubo una banda tocando todo el tiempo, globos de colores en todos lados y una pancarta enorme con la leyenda: “¡Bienvenida esperanza!” Era una gran fiesta, la cual culminaría al momento de quitar las mantas de la escultura. El gobernador a media tarde, dio un discurso donde se protagonizó con todo el crédito de la obra pero al escultor no le importaba la fama, sino el mostrar su pieza maestra. Tronaron cohetes, la banda a todo pulmón y el repique de las campanas de las parroquias, todos a expectativa de la escultura que regresaría la esperanza a la ciudad.
Al finalizar el discurso, el gobernador haló la cuerda para descubrir dicha pieza. El silencio fue sepulcral…

La estatua era un hombre de pie, vestido con un traje elegante, las piernas un poco separadas como a la distancia de sus hombros; los brazos a los costados y levemente separados del cuerpo. En la mano derecha tenía un martillo y la otra estaba completamente abierta. El color de la estatua era gris pero en varias tonalidades de gris que daban un efecto de claroscuros en todo su cuerpo, pero lo más sorprendente es que este hombre estaba en posición como esperando algo o alguien pero sin rostro. Tenía la forma del rostro pero no había nada en él. No tenía una máscara, sólo no tenía rostro.

El escultor estaba llorando de emoción al ver su obra maestra pero la reacción de la gente convocada fue de enojo y comenzaron a abuchear, maldecir y otros más agresivos tenían la osadía de aventarle cosas a la estatua. El gobernador muy molesto, hizo apresar al escultor bajo los cargos irrisorios de abuso de confianza, mal uso de los fondos del gobierno y faltas a la moral. No era de extrañarse que también lo acusaran de traición a la patria. Los policías se lo llevaron pero el escultor nunca dejó de mirar su obra, a pesar de que le arrojaban basura a su creación, él estaba feliz.
Pasada la tarde, la multitud se disipó pero una niña con una hermoso vestido blanco como esas muñecas de porcelana de los días nostálgicos y con un libro bajo el brazo. Una hermosa niña de pelo negro y lacio, ojos profundos de marrón intenso, piel blanca y un rostro hermoso como ángel del más brillante cielo. Esta niña se acercó a la estatua y con su pañuelo comenzó a limpiarla un poco, luego se sentó a los pies de la misma y empezó a leer su libro.
Cada tarde desde que develaron la escultura, esa niña iba a sentarse a leer un libro. Al tercer día, unos niños se burlaban de la estatua antes de que llegara la niña con su libro; se subieron hasta la cabeza para pintarle un rostro de payaso. Los niños se fueron riendo de su travesura y cuando llego la niña, una lágrima rodo por su mejilla. Dejo el libro en el piso y como pudo se subió hasta el rostro, con fuerza limpiaba la escultura. La niña lloraba y lloraba por lo que le hicieron a ese hombre de bronce y hierro. Pasó la tarde y parte de la noche limpiándola, cuando al fin termino, abrazo el rostro sin rostro de la estatua y le dijo: “No porque no sonrías todo el tiempo, no significa que no eres feliz”. Le dio un beso en donde debería estar la mejilla y con mucho cuidado bajo.

Mientras tanto, el escultor en la cárcel se sentaba a mirar por la ventana con barrotes; él ya no comía, no quería comer nada por que estaba triste, muy triste por lo que le habían hecho a su obra maestra. Al séptimo día de la develación, el escultor cayó al piso porque su cuerpo no resistió la depresión que le fermentó durante todo este tiempo. Nadie extraño ni pregunto por el viejo escultor; le dieron una sepultura de anónimo y lo enterraron con olvido. Esa misma tarde, la niña volvía a la estatua a leer un libro pero llegaron camionetas con cadenas y mucha gente que reclamaba el quitar la escultura. La niña lloraba al ver las acciones de las personas y un par de mujeres tomaron con fuerza a la niña para que los hombres pusieran las cadenas alrededor de la estatua y las camionetas la derribarían. En un descuido de esas dos mujeres, la niña se liberó de los brazos que la aprisionaban y fue a abrazar a la estatua, y llorando le decía: “No porque no sonrías todo el tiempo, no significa que no eres feliz”. Los hombres de las camionetas no se percataron de la niña y los gritos de las personas no fueron escuchados por los motores de esas máquinas. La estatua cayó, pero la niña estaba debajo de dicha estatua. Las personas se acercaron al lugar con extremo silencio y pesar; a los hombres de los vehículos les informaban lo que pasó y empezaron a llorar como las demás personas reunidas en ese lugar. La voz de un hombre gritaba: ¡No está la niña! ¡¿Dónde está la niña?! En eso, una luz brillante como el sol comenzó a emanar desde debajo de la estatua y se revelaba la identidad de esa niña.

Una mujer hermosa de túnicas blancas ondeando por todo su cuerpo, con hermosa piel blanca de porcelana, larga cabellera negra y un rostro lleno de belleza, deslumbrante, y sereno. Un par de alas blancas extendidas que impresionaban a todo el espectador que ahí se reunía.  Esta mujer los miró con decepción, se llevo las manos al rostro y comenzó a llorar dolorosamente. Luego se hincó ante el hombre de bronce y hierro, y parecía que ella le acariciaba el pelo con sus manos, como consolándolo de ser derribado.
Las personas se volvieron en llanto ante la imagen que observaban. Un hombre se limpió el rostro con su brazo y con una expresión de coraje, fue hasta la estatua caída, y con sus manos intentaba levantarla; lo demás al verlo siguieron su ejemplo. Usaron lo que tenían a la mano como tablones, cadenas, piedras y mucha fuerza humana. Después de varios intentos y mucho esfuerzo, levantaron la estatua para colocarla en el lugar que estaba. Todos gritaban de júbilo por su acción y la dama de luz con alas, sonreía, miraba a las personas muy agradecida. Los vecinos cercanos trajeron comida y bebida para los demás. Inflaron globos, la banda se reunió y tocó toda la noche. La ciudad estaba llena de alegría. Esa dama de luz comenzaba a destellar con gran fuerza, y voló a las estrellas para convertirse en un astro más en el cielo, pero una estrella que brillaba más que el resto de sus compañeras estelares.

Desde entonces, la ciudad cambio por completo. Todos eran felices, amables unos con los otros, y así, durante varias generaciones. Una gran época de paz y prosperidad para sus familias y habitantes de esa nueva ciudad.
Los visitantes que llegaban a la ciudad, les extrañaba que el icono más representativo de ese lugar fuera una estatua de un hombre sin rostro, pero no faltaba un habitante que relatara el por qué de la estatua y lo que significa para ellos.

En la base de la escultura, recientemente le han añadido una placa en bronce muy bonita con la siguiente leyenda:

“Bienvenida la esperanza”

Escultor anónimo



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Agradezco la oportunidad de volver a escribir para tu blog, Carlos Escorza. ¡Muchas gracias!
También, quiero aprovechar para agradecer a Aranza Liñán H. por darme la inspiración para volar a grandes distancias, por esa frase que hoy a cambiado mi día: “No porque no sonría todo el tiempo, no significa que no soy feliz.”

Gracias a quienes leen estas letras, y gracia su tiempo.


L. Antonio González Silva.




lunes, 21 de mayo de 2012

mi caparazón

El miedo me ha ayudado me ha defendido, me ha mantenido a salvo, y fue un caparazón que cada día se pega mas a mi, que ya no se donde inicia y empiezo yo.
Mi caparazón de miedo me ha hecho fuerte, dura, inflexible, racional, y aunque veo que otras sufren, otras mas son felices, me da miedo quitarme el caparazón de mis miedos, me sentiré desnuda frente a ti.
El miedo me detiene, aunque muchas veces me demuestras que puedo, y quiero confiar, que no usaras nada de lo que sabes en mi contra.
Pero algo en mi, un gen regresivo me detiene, se que solo es mi inseguridad, inseguridad de generaciones acumuladas, atoradas en el cabello, en la mirada, en mis manos.
Siento miedo de arriesgarme, de correr a tu lado y decirte lo que siento.
Miedo de no llenar un lugar en tu vida, se que has luchado por lo que eres y lo admiro, como una niña que ve en el desfile pasar a los grandes y que quiere estar algún día ahí.
Se que no me lastimarías, que me harías descubrir mil cosas nuevas en mi vida, cosas que no se que existen y que en potencia se que hay en mi.
Tengo miedo de tenerte y no saber que hacer con todo lo que eres, poder hacer lo que hizo mi madre con mi padre, una compañera, una cómplice, una amiga y una romántica testigo de tus sueños.
Tengo miedo de tu velocidad mental, afectiva, tu capacidad de respuesta a lo que siento y pienso.
Tengo miedo de solo ser una imagen o un momento, de no ser parte de tus victorias, de tus triunfos que cada paso que das se hacen más grandes, no estar…
Tengo miedo de que no pueda responderte, por que mis miedos son mas grandes que mis logros, aunque siempre tu, los veas con mas claridad que yo.
Siento ganas de correr a tu lado, de decirte mil cosas, y solo quedarme callada, de luchar y saber que ninguno gana, ninguno vence.
Pero me detengo, ante ti, ante tu mirada y sonrisa, ante tus pensamientos, tus caídas, tus dolores, tus alegrías y la fuerza que imprimes en lo que haces.
Quiero seguirte sin que me veas, saber donde, como, con quien caminas. Entrar en tu mente y desde ahí vencer mis temores, mis dudas que no son tuyas, las tengo añejas en mis pasos.
Pero mi miedo me detiene a decir y hacer lo que toda yo sabe que necesita.
K

martes, 13 de marzo de 2012

Alegoría de mi Fe, de Antonio González S

Hoy comparto un poema que me regalaron inspirado en mi primer libro, del mismo nombre que el poema, gracias a Antonio González Silva compañero de momentos tóxicos, y muchos otros....
Aquí se los presento:


Alegoría de mi Fe
En homenaje a un gran amigo,
Carlos Escorza Ortiz.

Historias vienen, se van,
pero forman parte de creer.
Momentos que suceden,
que se hacen, que se van.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Me arropa la luz de los beatos,
como la luz de un vitral,
colores por el sol acariciado.
Somos, un hermoso vitral.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Usos y costumbres me han dado;
pero también, miedos infundados.
Me he liberado de todo lo malo,
¡he dejado libre a mi gato!

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Comprendí mi felicidad,
y no debo esperar a quien no la merece.
No hay sillas vacías,
Mi felicidad no espera, se hace fuerte.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

No quiero ser un santo,
quiero estar consiente y atento
a todo lo que me rodea en todo momento.
Como un paraguas en pleno invierno.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Deje de pedir a los cielos,
a exclamar, pedir en rezos.
Doy gracias mejor por todo lo que tengo.
Naranjas, salud… ¡Gracias por ello!         

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Creo en Dios, porque tengo fe.
Creo que todo se puede, por fe.
Así como ese equilibrista temerario,
yo creo, creo que todo se puede hacer.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Estaremos todos en la misma mesa,
en la mesa del banquete eterno;
¡bienvenidos todos sean!
reunidos en esta mesa.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Me aparto de sentimientos negativos,
que me impiden la claridad.
No quiero vasos desechables por comodidad,
¡quiero ser libre, seguir mi voluntad!

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Doy gracias por vivir sin cadenas,
vivir sin ataduras; darme cuenta de mí.
No vivo atado como un elefante
qué no sabe que puede ser libre en un instante.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Percibo el mundo, no con mis ojos.
Veo sin ojos, porque veo con el corazón.
No necesito lentes porque tengo fe,
un fuerte ardor desde mi corazón.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Hasta que la muerte me separé de mi amor,
hasta que la muerte me regrese con mi amor.
Ella vestida de novia, yo vestido para la ocasión.
El amor es terno, ¡viva el amor!

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

No todas las cruces, tienen forma de cruz.
Hay un carrito del mandado, forjado
con mucho corazón. Un verdadero sendero.
guiado y marcado por el amor.

¡Eso es la Alegoría de mi Fe!

Evocamos, decimos y creemos que todo sabemos.
No nos damos cuenta de todo lo bello.
Recordemos lo importante:
¡Viva, viva la alegoría de mi fe!

Antonio González Silva

martes, 28 de febrero de 2012

La Lluvia

Lo más parecido al amor es la lluvia,
Primero que nada por que aunque uno salga preparado con un paraguas, de cualquier manera el agua nos toca, aunque salgamos protegidos del todo, en segundo lugar por que la lluvia es un milagro y la lluvia nos recuerda que los milagros vienen del cielo.
Y en tercero que no somos quien para juzgar o comprender los milagros.
Pero lo más importante es que todo el mundo corre al ver la lluvia.
Quizá por ignorancia o por miedo pero todos corren cuando la ven llegar…
Hace tiempo conocí a una mujer que no podía enamorase y no encontrar al hombre de tu vida, pero tampoco dejaba que nadie se acercara a su vida y pensando en esto puedo decir que... La lluvia vino hasta ami,
Y me cubrí con el miedo…
Con periódicos que mienten que habrá buen tiempo
La lluvia vino hasta ami…
Cuando el futuro descansa entre el “jamás” y el mañana,
Nunca hay noticias de ti…
La lluvia quiso limpiar
El cielo de nubes negras o mis ojos que ríen por no llorar
Y corrí a protegerme bajo un tejado y corrí por no mojarme los zapatos
Y corrí como el idiota que se aterra
Cuando no entiende que en la tierra todavía el cielo manda los milagros.
La lluvia vino hasta ami y yo no quise arriesgarme
Por no sentirme vulnerable o por sentirme culpable de no poder ser feliz
La lluvia vino hasta a mí, y yo no supe arriesgarme
Por miedo a ser feliz
A.V.

sábado, 11 de febrero de 2012

Qué es una crisis?

No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo, ser sólo testigos o cronistas de lo que otros hacen. La crisis es la mejor bendición que puede suceder a personas y pises porque la crisis trae progresos.
La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche obscura.
Es un la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y grandes estrategias.
Quien supera a si mismo sin quedar “superado”. Quien contribuye a la crisis sus fracasos y penurias violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El problema de las personas y países es la pereza para encontrar salidas y soluciones.
Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es rutina, lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, por que sin crisis todo viento es caricia.
Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro.
Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer por superarla…
Crisis viene del latín Crecer
C-E-O

"Escucha pequeño Hombrecito o Mujercita" de WR

Te llaman "pequeño hombrecito", "hombre común" y por lo que dicen, comenzó tu era, la "Era del hombre común". Pero no eres tú quien lo dice, pequeño hombrecito, son ellos: los vicepresidentes de las grandes naciones, los importantes dirigentes del proletariado, los arrepentidos hijos de la burguesía, los hombres de Estado y los filósofos. Te dan un futuro, pero no te preguntan por el pasado.

Tú eres heredero de un terrible pasado, tu herencia te quema las manos, esto es lo que tengo para decirte. La verdad es que todos: el médico, el zapatero, el mecánico o el educador que quieren trabajar y ganar su pan, deben conocer sus limitaciones.
Hace algunas décadas, tú, pequeño hombrecito, comenzaste a penetrar en el gobierno de la Tierra; el futuro de la raza humana depende, a partir de ahora, de la manera como pienses y actúes. Pero ni tus maestros ni tus señores te dicen cómo eres y piensas realmente, nadie osa dirigirte la única crítica que te podría convertir en el inquebrantable señor de tu destino. Apenas eres "libre" en un sentido: libre de la autocrítica que te permitiría conducir tu vida como tú quisieras. Nunca te escuché quejarte y decir: "ustedes me promueven a ser futuro señor de mí mismo y de mi mundo, pero no me dicen cómo hacerlo y no me señalan errores en lo que pienso y hago".

Dejas que los hombres en el poder lo asuman en tu nombre, pero tú permaneces callado. Confieres a los hombres que detentan el poder, todavía más poder para que te representen, hombres débiles o mal intencionados. Y sólo demasiado tarde reconoces que te engañaron una vez más.

Te entiendo, incontables veces te vi desnudo, psíquica y físicamente desnudo, sin máscara, sin etiqueta política, sin orgullo nacional, desnudo como un recién nacido o un general en calzones. Oí entonces tus llantos y lamentaciones; te escuché apelar, esperanzado, tus amores y desdichas. Te conozco, te entiendo y voy a decirte quién eres, pequeño hombrecito, porque creo en la grandeza de tu futuro, que sin duda te pertenecerá; por eso mismo, antes que nada, mírate a ti mismo.

 Ve cómo eres realmente, escucha lo que ninguno de tus jefes o representantes se atreve a decirte:
Eres el "hombre medio", el "hombre común". Fíjate bien en el significado de estas palabras: "medio" y "común"...

No huyas, ¡ten ánimo y contémplate! "¿Qué derecho tiene este tipo para decirme eso?". Leo esta pregunta en tus amedrentados ojos, la oigo con su impertinencia, pequeño hombrecito; tienes miedo de mirar hacia ti mismo, tienes miedo de la crítica, tal como tienes miedo del poder que te prometen. ¿Qué uso darías a tu poder? No lo sabes. Ni siquiera te atreves a pensar que podrías ser diferente, libre en lugar de oprimido, directo en lugar de cauteloso, amando a plena luz y nunca más como un ladrón en la noche. Te desprecias a ti mismo, pequeño hombrecito, y dices: "¿quién soy yo para tener opinión propia, para decidir mi propia vida y tener al mundo por mío?" Y tienes razón: ¿quién eres tú para reclamar derechos sobre tu vida?

Déjame decírtelo:
Difieres del gran hombre que verdaderamente lo es apenas en un punto: todo gran hombre fue, en otro momento, un pequeño hombrecito, pero él desarrolló una cualidad importante: la de reconocer las áreas en que había limitaciones y estrechez en su modo de pensar y actuar. A través de alguna tarea que le apasionase, aprendió a sentir cada vez mejor aquello que en su pequeñez y mediocridad amenazaba su felicidad. El gran hombre es, pues, aquel que reconoce cuándo y en qué es pequeño. El pequeño hombrecito es aquel que no reconoce su pequeñez y teme reconocerla; que trata de enmascarar su tacañez y estrechez de visión con ilusiones de fuerza y grandeza, fuerza y grandeza ajenas.

Que se enorgullece de sus grandes generales, pero no de sí mismo; que admira las ideas que no tuvo, pero nunca las que tuvo realmente.